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Hospital de Ate infectado con bacterias mortales

Graciela Villasís 
Unidad de investigaciónVideo: Luis JacoboFotografía: Fernando Sangama y Lino ChipanaDesarrollo: Armando Scargglioni C.

Hace dos semanas, el presidente Martín Vizcarra destacó las virtudes del nuevo Hospital de Emergencias de Ate. “Está listo y habilitado para atender a 110 pacientes en UCI”, dijo. Anunció que se convertirá en el “Instituto Nacional de Medicina Crítica” y felicitó a su director por el “excelente trabajo”. 

Sin embargo, el hospital que atiende exclusivamente a pacientes con COVID-19 no tiene los estándares de calidad que tanto resalta el Gobierno, según familiares de pacientes y de médicos intensivistas de ese nosocomio, quienes conversaron con El Comercio. Además del hacinamiento, se han diseminado bacterias multidrogorresistentes entre las personas graves en UCI que están conectadas a un ventilador mecánico.https://www.youtube.com/embed/39Y6be_Xlvo?autohide=1&modestbranding=1&rel=0&quality=hd720&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fespeciales.elcomercio.pe&widgetid=1

Este Diario ha podido documentar la historia de 19 pacientes que fueron contagiados intrahospitalariamente con las bacterias ‘Acinetobacter baumannii’, ‘Klebsiella pneumoniae’ y pseudomona. Estas son altamente peligrosas y tienen una tasa de mortalidad de 50% al 80%, según la infectóloga e investigadora del Instituto de Medicina Tropical Alexander von Humboldt, Fiorella Krapp. 

Familiares de pacientes infectados con las bacterias entregan a diario colistina en la puerta 1 del Hospital de Emergencias de Ate. 

— Historias críticas —

Stefany Gozme relató cómo su padre Edmundo Gozme, de 53 años, falleció dos semanas después de ser internado en este hospital. “Entró con un 75% del pulmón derecho comprometido. Luego bajó a 45%. Estaba mejorando”, recuerda. Una semana después recibió una llamada del nosocomio para comunicarle que su papá se había “contagiado” con una pseudomona. “No me dijeron exactamente cuál era […] y me dijeron que para esa infección le estaban recetando colistina con tigeciclina. Me pidieron 14”, señaló.

A su papá le aplicaron las 14 ampollas, pero no resistió y falleció una semana después. “Sus pulmones se inflamaron. Ya no pudieron actuar”, dijo. Stefany y su familia pidieron que en el certificado de defunción figurara que no solo murió por COVID-19, sino por una pseudomona que había adquirido en el hospital, pero su pedido no fue atendido. https://www.youtube.com/embed/4AmH8_SfF-o?autohide=1&modestbranding=1&rel=0&quality=hd720&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fespeciales.elcomercio.pe&widgetid=2

Sergio Vera Escobar contagiado con COVID-19 murió a los 22 años. Su hermana Estefany exigió que en el acta de defunción se agregara la infección intrahospitalaria.

Estas son algunas recetas que los médicos del Hospital de Emergencia de Ate enviaron a los familiares para que compren colistina y tegicilina. 

Benicio Juárez, papá de Jessica Juárez, fue otra de las personas que falleció por estas bacterias. Ingresó al nosocomio la madrugada del Día del Padre. Era aproximadamente las 3:00 a.m. y lo llevamos con oxígeno, porque ya requería. Lo evaluaron y necesitaba ser hospitalizado. Incluso mi papá necesitaba un ventilador mecánico, eso nos dijeron los médicos, entonces mi papá se quedó hospitalizado ahí, lo dejamos hospitalizado y luego ya no pudimos entrar a verlo”. 

Al día siguiente fue trasladado a UCI, donde se infectó “estuvo evolucionando favorablemente la primera semana, pero luego empezó a empeorar. Probablemente no había buen manejo de la desinfección y esterilización y tampoco bioseguridad para proteger a los demás”, señaló Jessica.

Ella cuenta que su papá estuvo evolucionando favorablemente la primera semana, “incluso saturaba en posición boca arriba 98% con 40% de oxígeno, lo cual era muy favorable” hasta ese momento. “Fue cuando yo le pregunté al doctor a qué se debía que mi papá había tenido un pequeño retroceso […] El médico me indicó que eso podía deberse a los gérmenes intrahospitalarios que existen en todas las UCI del Perú y del mundo”, dijo.

Jessica recuerda que una semana después recibió la llamada de una doctora que le informaba que todavía no habían salido los resultados del cultivo que le habían hecho a mi papá, pero que estaba recibiendo antibióticos preventivos por [haber contraído] gérmenes. “Me dijo que, si los resultados arrojaban una bacteria multirresistente, me estarían pidiendo un antibiótico que no había en el hospital”. Al día siguiente recibió una llamada en el que le informaban que su papá había tenido un segundo paro y que su salud se había complicado. A los pocos días su padre falleció.https://www.youtube.com/embed/Oqf9zr74jSA?autohide=1&modestbranding=1&rel=0&quality=hd720&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fespeciales.elcomercio.pe&widgetid=3

Ruby José Ramos Humancisa tiene 62 años y lleva más de un mes conectado a un ventilador mecánico en la cama 20 de la sala 6 de la Unidad de Cuidados Intensivos. Desde el 19 de julio, los médicos le han pedido a su esposa Lucy Carhuancho que compre seis frascos de colistina para combatir la bacteria que Ruby José ha contraído en el hospital. “Me han pedido ese medicamento, pero no hay en ningún lado. Me dijeron que podía encontrarlo cerca al hospital Hipólito Unanue en el Agustino, pero nada. He recorrido varios hospitales y no venden. Cuando pregunto en algunas farmacias, me dicen que no tienen, pero que ese antibiótico cuesta entre S/200 y S/500 soles”. Lucy dice que su esposo ha tenido un paro cardiaco y necesita esa medicina “para matar la bacteria que ha contaminado su sistema arterial”. 

Han pasado seis días desde que el hospital le pidió la colistina, a pesar de que este centro de salud cuenta con un presupuesto millonario, le exigen a los familiares que sean ellos los que compren las medicinas. Por eso, Lucy hace un pedido desesperado para salvar a su esposo que necesita ese antibiótico porque ella padece de osteoporosis y teme por el bienestar de su hijita.

Dos médicos intensivistas de este hospital, quienes prefirieron mantener en reserva sus identidades por temor a represalias, contaron a este Diario lo que ocurre al interior de las UCI para COVID-19. “Esto se detectó hace un mes y medio, justo cuando trajeron de emergencia a los médicos de Iquitos. Antes no se nos morían tantas personas, pero esto ya se ha vuelto inmanejable”, dijo uno de ellos a El Comercio.

“Se debe separar el área contaminada del paciente infectado, pero no se hace porque no hay enfermeras. Si pides algo, no hay”, detalló. “Tampoco hay dinero para adquirir insumos o para un nuevo infectólogo”, añadió.

Otro médico intensivista detalló el hacinamiento: “Al menos deberían poner al costado de los infectados por bacterias un mandilón y una caja de guantes. Una enfermera no puede trabajar con un paciente limpio y otro contaminado”.

La distancia entre una cama UCI y otra debe ser de 180 cm, pero ello no se cumple. El doctor contó que están separadas por menos de 90 cm. Agregó que no tienen protección estéril. “No tenemos nada”, dijo.

Hace algunos días, este Diario supo que se hizo una desinfección a la sala 6 donde se reportó el mayor número de contagios de acinetobacter. Hasta el viernes, esta misma sala ya tenía cuatro pacientes contaminados. Las salas 3, 4 y 5 también reportan contagios bacterianos. 

— Presupuesto —

Según la página de Transparencia del Ministerio de Economía y Finanzas, al Hospital de Emergencia de Ate le asignaron S/68’500.093 por la pandemia del COVID-19, de los cuales ha gastado solo S/35’517.006. Es decir, el 51,9% del presupuesto. A pesar de estos recursos, obligan a los familiares a comprar colistina, un medicamento que es caro y escaso en el mercado.

Director del hospital admite existencia de brote

En diálogo con El Comercio, el doctor Luis Loro, director del Hospital de Emergencias de Ate, admitió la existencia de un brote bacteriano. 

“Tomamos conocimiento de este brote y se implementó el control de infecciones. Contratamos de inmediato a un infectólogo y se creó un comité que está integrado por el jefe de UCI –donde se producen este tipo de infecciones– y los jefes de departamento de Medicina y de Emergencia. Entonces se hizo la conformación del Comité de Infecciones”, precisó. 

Aseguró, además que se reportó este brote al Ministerio de Salud. “Nosotros reportamos todos los días a la matriz tanto de la Dirección General de Operaciones en Salud como a la Dirección General de Epidemiología, de los casos y las acciones que estamos tomando, porque hay enfermedades que son de reporte obligatorio”, apuntó.

Loro también admitió que estas bacterias son muy graves y que es probable que algunos pacientes hayan “traído” esos gérmenes de otros hospitales de Lima y de otras regiones del país. “La tasa de mortalidad es muy alta si se asocia a otros factores. El asunto es que estas infecciones intrahospitalarias en una persona normal no harían tanto daño, pero estos pacientes tienen otros factores de comorbilidad. Estamos hablando de 70% u 80% de mortalidad”, dijo. Agregó que ya han solicitado la adquisición de colistina, sin embargo, los médicos exigen a los familiares comprarlos, sin considerar que muchos de ellos carecen de recursos económicos.

Fuente: El Comercio

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El riesgo presente en las UCI que atienden pacientes de COVID-19

Las infecciones intrahospitalarias por bacterias se han convertido en un riesgo adicional que deben sortear los pacientes graves por coronavirus, quienes están internados en las unidades de cuidados intensivos (UCI) de todo el país. Según la sala situacional del Ministerio de Salud (Minsa), hay 1.389 pacientes con COVID-19 en camas UCI.

Las infecciones en las salas UCI producidas por microorganismos tienen una alta frecuencia en hospitales. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre el 5% y 10% de pacientes hospitalizados cada año contrae una o más infecciones en estos establecimientos. En el Perú, el porcentaje aumenta a valores que fluctúan entre el 20% y 30% en pacientes en estado crítico, según la Sociedad Peruana de Medicina Intensiva (Sopemi).

Posible aumento

¿Qué explica los contagios en este ámbito? Julio Cachay, infectólogo de la clínica Ricardo Palma, señaló que el riesgo en las UCI siempre está presente, pero aumenta por la alta vulnerabilidad y los procedimientos aplicados a los pacientes. 

“Está todo el terreno preparado. Son personas graves, con defensas bajas, a las que se las intuba o conecta a sondas y catéteres. También se usan antibióticos en 50% de ellos para combatir su enfermedad de base, que no solo eliminan bacterias patógenas sino también la flora natural del organismo. Esto ocasiona la mutación a cepas resistentes”, explicó. PUBLICIDADAds by Teads

En este punto coincidió Jesús Valverde, presidente de la Sopemi, quien dijo que entre las infecciones más frecuentes en UCI figura la neumonía asociada a la ventilación mecánica. “El paciente con COVID-19 tiene una inflamación severa al pulmón, que es un caldo de cultivo para la infección bacteriana. A veces el enfermo no muere por coronavirus, sino por una neumonía agregada”, opinó. 

Ambos especialistas recomendaron tener un mayor control en la bioseguridad de estas salas. No obstante, alertaron que las infecciones podrían incrementarse, tanto por el hacinamiento como por la falta de personal y recursos. 

“El hacinamiento de las UCI podría disparar las infecciones. Lo ideal es que en cada cama haya aislamiento, que estén en un solo cubículo con mecanismos de seguridad. Generalmente, debe haber una enfermera por cada dos pacientes y un médico por cada seis. Pero solo hay un 30% del personal [en los hospitales del país debido a la pandemia]”, remarcó Valverde. Cachay añadió: “La presión por la demanda de pacientes, la sobrecarga de trabajo, rompe los protocolos [de bioseguridad]”.

¿Qué se debe hacer para enfrentar las infecciones registradas en Ate? Valverde sugirió el aislamiento de los infectados y un refuerzo en las medidas de seguridad en la sala: “Hay que identificar el caso, llevarlo a otra sala y dedicarle un personal exclusivo. La fumigación no ha tenido beneficio, lo que se tiene que hacer es curar al paciente”.

Fuente: El Comercio