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Día Mundial de la conservación del Suelo – 07 de Julio

Se celebra cada 7 de julio desde el año 1963 el Día Internacional de la Conservación del Suelo, se eligió este día en particular, en honor al científico estadounidense Hugh Hammond Bennett, quién dedicó su vida a demostrar que el cuidado del suelo influye directamente en la capacidad productiva de los mismos o como el mismo lo decía: “La tierra productiva es nuestra base, porque cada cosa que nosotros hacemos comienza y se mantiene con la sostenida productividad de nuestras tierras agrícolas”.

El objetivo que perseguía Hammond y que es el principal propósito de este día, es el de concienciar a las personas de la importancia fundamental que tiene la tierra dentro del frágil equilibrio medio ambiental.

En un mundo donde se habla continuamente acerca del cambio climático, casi nadie se ha parado a pensar, cómo afecta la contaminación o la explotación excesiva de los suelos a la destrucción del medio ambiente, poniendo en riesgo la supervivencia de las especies.

La importancia ambiental de los suelos

Como sociedades cada vez más urbanas, sin contacto con la naturaleza, perdemos de vista la importancia de los suelos para nuestra supervivencia y prosperidad. Sin embargo, en todos los ecosistemas, los suelos cumplen con importantes funciones de las cuales se derivan servicios ambientales indispensables para el sostenimiento tanto del ecosistema como de la vida humana (figura 1). La función más conocida es la de soporte y suministro de nutrientes a las plantas. De ahí que la degradación del suelo esté considerada como el mayor problema ambiental que amenaza la producción mundial de alimentos (PNUMA 2000) y una de las principales amenazas para el desarrollo sostenible de los terrenos agrícolas (Castillo 2004). No obstante, el suelo cumple con otras funciones igualmente trascendentes, como la de constituir un medio filtrante que permite la recarga de los acuíferos, influyendo también en la calidad del agua. Asimismo constituye el medio donde se realizan ciclos biogeoquímicos necesarios para el reciclaje de los compuestos orgánicos. Como resultado de este proceso, se estima que el contenido de carbón almacenado en el primer metro del suelo es 1.5 veces mayor a aquél acumulado en la biomasa (Sombroek et al. 1993), constituyendo la tercera fuente más importante de carbono (Lal 1999). Este secuestro de carbono en el suelo, reduce su liberación a la atmósfera como CO2, uno de los principales gases “invernadero” responsables del cambio climático (Kern y Johnson 1993).

¿Qué es la desertificación de los suelos?

La desertificación es un proceso de degradación ecológica en el que los suelos fértiles pierden total o parcialmente su capacidad productiva. Este fenómeno se puede dar por tres causas principales, que son:

La desforestación

Causada por la tala indiscriminada de acres de bosques o grandes extensiones de vegetación, destruyendo así la superficie forestal y por ende la calidad de los suelos.

El uso desequilibrado de los suelos

Por si no lo sabías el uso excesivo de un suelo puede degradarlo de forma irreversible. De entre todos los tipos de degradación que puede sufrir un suelo, la peor es la erosión o lo que es lo mismo, la perdida de capas fértiles que limitan la capacidad productiva de ese suelo.

Mal uso de equipos mecanizados

Por último, el mal uso que se le pueda dar a una máquina o el mal mantenimiento de las mismas, puede causar estragos en el terreno, contaminándolo con productos químicos como aceite, gasolina o diésel. Pero también puede acelerar el proceso de erosión de zonas terrestres.

¿Cuál sería la forma más adecuada de pensar los suelos, desde un punto de vista de conservación y ecológico?

Se tienen que tomar en cuenta todas las funciones que tienen los suelos. Hay que preguntarnos: ¿para qué requerimos los suelos? No solo se necesitan para que, en un cultivo, las raíces tengan un soporte. El suelo es el que filtra agua, el que permite que el agua percole pudiendo recargar acuíferos. También hay que preguntarse: ¿Qué tipos de suelos requerimos? Necesitamos suelos que sirvan de hábitat para organismos que permiten la mineralización, que otorgan nutrientes para plantas. Necesitamos tener suelos para capturar el carbono, para que no haya emisión de CO2 a la atmósfera.

Hay que comenzar a entender que el suelo tiene muchas funciones. Y que los diferentes tipos de suelos cumplen diferentes funciones.

Conservación del suelo es fundamental para funcionamiento de los ecosistemas

La agrobiodiversidad tiene el objetivo de conservar los suelos, mientras que los sistemas de siembra, así como el cultivo en asociación de especies (policultivos) y la mezcla de variedades buscan conservar los nutrientes del suelo y generar los menores impactos posibles

El Minam, a través de su Proyecto GEF-Agrobiodiversidad, realiza acciones de forestación con especies nativas en Arequipa, Cusco y Huancavelica, así como acciones de siembra y cosecha de agua y gestión de humedales en Puno y Apurímac.

Y con un enfoque intercultural, promueve la revaloración de las buenas prácticas agrícolas, que provienen en gran medida de los conocimientos tradicionales, en concordancia con la conservación y el uso sostenible de los suelos.

En el contexto de las actividades de restauración de la agrobiodiversidad y de las áreas degradadas, se contempla también el fortalecimiento de las prácticas de conservación de los suelos a través de las instituciones educativas y las escuelas de campo, en las cuales se revalora los saberes locales y constituye una instancia de aprendizaje para las nuevas generaciones.